
CANTO DE GRATITUD
AL HERMANO CERDO
La marrana
¡Oh,
poetas de España!, me dais pena;
pena me
dais, pues nunca habéis cantado,
y, mucho
menos, nunca habéis exaltado
a la
bella marrana, madre plena.
Que es
ella madre a plenitud, por buena;
capaz de
amamantar en sumo grado,
y sumo amor
y máximo cuidado,
a doce
lechoncillos en cadena.
Encadenados
por el hambre en pleno
a las
fuentes nutricias de sus tetas,
generosas
dadoras de alegría.
Que en la
marrana todo es manso y bueno,
por lo
que en contra yo de los poetas
le rindo
en un soneto pleitesía.