Para Axaí, inmarcesible rosa azul de mi alma
En el jardín en flor
sueño tu noche.
Los surtidores niños
acarician
los pechos de la luna.
Sólo el amor nos salva
y enaltece.
Llegas pisando suave,
de puntillas,
y la hierba
rebelde,
verdemente sonríe.
¡Ah, la de veces
que he muerto
por tu causa!
¡Ah, la de veces
que he vuelto
por tu causa
a nacer!
Y muerdo tu manzana,
ávidamente.
A dulce celestial.
me sabe la memoria.
Eran dos uvas negras tu mirada.
Me dormí entre relojes
para olvidar
el tiempo.
¡Oh, criaturas efímeras!
Nosotros.
Insectillos,
revuelo de un segundo.
Y, entre tanto, este soplo,
este zureo
sediento
de caricias.
En el jardín en flor
sueño tu noche
y, las rosas azules,
desveladas,
me vigilan
celosas.